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LEO Y RELEO LO DEL DÍA 9 Y MI SITUACIÓN ES PERPLEJIDAD

LEO Y RELEO LO DEL DÍA 9 Y MI SITUACIÓN ES PERPLEJIDAD

Todo se ha acabado. Ok. Lo admito... Tengo que aceptar que unas veces se gana y otras se pierde. Hoy es día de derrotas. De derrotas chungas, porque alguien a quien creías querer resulta que cree que lo mejor para los dos es dejar las cosas tal como están. Eso no es ninguna novedad. Las cosas estuvieron así desde que se dejaron así. Ni antes, ni después.

Pero aquí hay una diferencia: que joden situaciones, detalles, conversaciones, escritos en los blogs, no sé... me queda la sensación extraña de que una persona ahora no está preparada para decir te quiero y antes lo decía como el que oye llover... se llenaba la boca de esa palabra. Siento mucho dolor y rabia por no haber sabido darte lo que buscabas. Pero a la vez estoy encontrándome en paz, porque ya no es lo que querías que te diera, es lo que no podía darte y no daré nunca a nadie.

Nunca le daré el que me caiga bien unos u otros. Nunca le daré mi libertad como persona. Nunca le daré la libertad tan extensiva que él quiera. Nunca le daré el margen a una persona que no hace por crecer. Las relaciones nos llevan a crecer y a sacrificar en ocasiones lo más valioso. En otras ocasiones, nos llevan a exigir sexo, a exigir cariño, comprensión, dedicación. En tu caso y en mi caso, yo siempre exigía y tú el que quería llevar la sartén por el mango.

Ahora ya no. Te aseguro que me voy con dignidad. Me voy con entereza y me voy con fuerza. Con dolor y con rabia contenida, martilleándome en la cabeza el "por qué". Tanto daño te he hecho para que ni me reconozcas? Hay una diferencia entre el antes y el después. El antes se callaba, las dejaba pasar pensando en un "ya cambiará". El ahora dice "primero cambios, después ya se verá". Nunca te has preguntado por qué he sido tan celoso y tan posesivo? Quizá lo haya sido porque me obligaste a serlo. A sentirte bajo, ruin, despreciable, porque o se hacía lo que tus amiguitos decían o se fastidiaba la marcha. Te has parado a pensar que con el tiempo te sentirás vacío?

Son las dos y pico de la mañana y estoy velando un cadáver. Un cadáver de algo que fue y que no le has dejado vivir. Hoy las princesas lloran, sufren de dolor porque su príncipe está a punto de fallecer. Pero lo más gracioso es que encima esas princesas ven que el príncipe las quiere más que nunca. La vida no es fácil, Ismael, no lo fue nunca. Desde el primer momento que comenzamos tuve que aguantar burlas, risas, cotilleos de tus amigos. Y después la situación no mejoró. Como hombre que debes ser, debes comenzar a separar la pareja de las amistades, y así todo te irá sobre ruedas. O eso espero.

También no es que te quiera dar más tiempo para ofrecerme a mí mismo inexistentes esperanzas. NOOOOO... no te confundas. Si te he pedido que medites durante varias semanas es para que tomes la salida que mejor te convenga a ti. Yo mi salida la tomé hace mucho tiempo. Y mientras me quedé la mínima o inexistente esperanza intentaré hacerte ver que te equivocas, que la vida puede ser mágica con tu pareja. Pero no eres capaz de darte una oportunidad de ser feliz, de sentir la magia, de ilusionarte con pequeñas cosas.

Es inútil engañarnos. Intentas huir, meter la cabeza en un agujero, pero en el fondo de tu alma sabes que estás haciendo mal, que necesitas tiempo para ordenarte y organizarte, y me encantaría compartir ese tiempo contigo. Lo más gracioso es que una persona que me dice que me quiere el día 9 de octubre, no me puede decir que hasta siempre el 15. No es moral. Sería moral que te tomaras tu tiempo, pero no por hacerme esperar dejarlo todo en la estacada. Meditar requiere tiempo. Ordenar tu mente requiere tiempo. Decidir requiere tiempo. No se te puede iluminar la bombilla hoy y mañana soltar la bomba. Debes meditar, ordenar, aclarar y decidir.

Ahora sé que no estás para decidir. Estás, si acaso, en el proceso de meditar. Y yo pensaba que iba a ser bastante más rápido. Ahora veo que no. Y que esto es más complicado para ti de lo que pensaba. Pero bueno, nene, la vida es así y no puedo juzgarte. Tú eres dueño de tus actos y creo que también de lo que piensas. Sólo te pediría que meditaras y reflexionaras durante un tiempo y si albergas la mínima esperanza, me llamaras. A partir de ahora, las cosas serán muy distintas. Hoy me despido de ti, y lo hago con un nudo en la garganta, porque sigo enamorado de ti. Enamorado de tus rarezas, tus neuras, tus tonterías de niño, tu mala leche, tus gritos, tu cuerpo, tus ojos, de todo...

Si valen de algo mis palabras, reflexiona, y si alguna vez caes en la cuenta de que no hay nadie que te haya querido como yo, llámame. Siente los sentimientos y que una chispa empiece a crecer en ti. Estaré ahí para ayudarte y entenderte, sin ataduras, pero con la tranquilidad de saber que siempre estarás en mí. Yo soy parte de ti y tú lo eres de mí. Y el tiempo que es muy sabio se encargará de darme la razón. Creo recordar que hay que dormir. Y hoy más que nunca necesitaría un abrazo y un mimito tuyo, una tableta de chocolate, nuestros caballeros montados, una coca cola light, nuestros gusanitos y tus patatas light... y despertar echando marcha atrás y dándome cuenta que todo sigue como lo dejamos en un momento de rabia y dolor. Si alguna vez me quisiste, creo que deberías reflexionar y saber que una pareja lo es todo en la vida y tú lo eres y lo sigues siendo todo para mí.

Se me hace muy difícil decirte adiós, te diré un hasta pronto... un hasta pronto, como si iniciarás un largo viaje, sabiendo que algún día regresarás y tendré tus caricias, tus miradas y tus te quiero que tanto me gustaban dentro de mí. Pero es mucho pedir. Quizá me merezca el vacío, la rabia y el dolor. Quizá me merezca que ni me mires a la cara, que tus amigos cuenten más que yo y que tu vida a partir de hoy se base en eso. No lo sé. Lo único que sé es que mi felicidad eras y eres tú y que una palabra tuya bastaría para que moviera cielo y tierra por ayudarte. Necesito respirar, hacerlo contigo. Pero si no puede ser así, intentaré hacerlo solo. Intentaré quererte en la distancia, en la sonrisa de un niño, en la mirada de un abuelo, en los abrazos de dos enamorados que vea en el metro, en un h&m abierto, en cualquier cliente que vea de mi empresa que sea de Fuenlabrada.

Hoy muero un poquito. Hoy muere una parte de mi interior. Se queda en Fuenlabrada, latente en tu corazón. Me gustaría decirte tantas veces te quiero que haría lo imposible por borrarte la melancolía de tu mirada. Me gustaría que las lágrimas que estoy derramando ahora sirvieran para hacerme feliz en un futuro. Pero eso sólo debes decidirlo tú. Lucha de una vez por nuestro amor. Reacciona y saca los fantasmas que viven en ti y te hacen tanto mal. Háblame con claridad, qué cambiar, qué ser, qué decir, qué ayudarte y lo haré. Pero ten claro que sólo podré ayudarte en la distancia, si tú quieres, sabiendo que tus ojos no mirarán los de otra persona y que me seguirás queriendo. Que cuando pase el nubarrón, me dirás, coño, lo logramos, lo conseguimos, ahora tú y yo podemos vivir el cuento que fabricamos. Pero esa decisión depende de ti. Es tan fácil decir, mira, nene, en un futuro, sé que estaremos juntos, ten paciencia. Ayúdame, no me agobies, te juro que no salgo por ligar, que te quiero sólo a ti. Y con eso, yo sería capaz de todo.

Yo ahora me aparto, es tu deseo, pero no quiero decir un adiós, sólo un hasta pronto...

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