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SOBRE NUESTROS AMIGOS Y NUESTROS PROBLEMAS

SOBRE NUESTROS AMIGOS Y NUESTROS PROBLEMAS

Hola, mi nene:

Estoy en Benidorm; y puedo decirte que es especial. Cuánto sol, cuánta gente, cuánta playa, cuánta marcha por la noche. Además de tener coche que me ayuda a moverme por aquí, hay gente hasta debajo de las piedras y eso me encanta. ¿Qué tal lo estás pasando tú? Espero que bien. Te escribo por la mañana desde mi habitación en el hotel porque he tenido un  sueño muy duro. He soñado que tus amigos me contaban que tú me habías estado poniendo los cuernos con uno: y daba la casualidad que yo te pillaba mintiéndome. Me he levantado llorando, agarrotado, dolorido. Mira, me duele mucho el corazón. Yo te quiero igual o más que te quería antes, pero en muchas ocasiones hay que renunciar a lo que se quiere porque no le observas el grado de madurez que necesita.

Quiero pensar en que vas a cambiar y vas a convertirte en un tío de bien, un tío que no le importe no salir un sábado para venirse el domingo al rastro, un tío al que le venga bien irse al parque de atracciones, o ir al Toys "r" us de Alcorcón y gastarse una millonada en caballeros del zodiaco. Quiero eso... un tío que me valore lo suficiente y que sepa ver en mí lo bueno y lo malo y nada ni nadie le coaccione. Me dice mi corazón que estás coaccionado, aunque no lo creas, porque para decirme el otro día que si no volvemos, lo harás por tu familia. Lo llevo decidido: es imposible que por tu familia no vuelvas conmigo, porque realmente tu familia debe aceptar lo que a ti te guste y quieras, si no, no sería tu familia. A mi madre no le ha gustado que me trajera el coche a Benidorm, y lo he hecho, y ayer por la mañana me decía, pásatelo genial, eres tú el que debes disfrutar.

Estoy enfadado por personas de nuestro alrededor que siguen creyendo que tienen el derecho de réplica o crítica. Deberías decirles que para ellos he muerto y que al menos me tengan el respeto de un muerto. Yo quiero estar vivo para ti. Los demás me dan igual, me aburren, les joroba que hable de ellos, pero es así. Yo necesito explorar mi interior, ver qué he hecho mal y qué he hecho bien. En este caso, lo único que hice mal con los amigos fue perder los nervios, debería simplemente haber hecho lo que estoy haciendo, no volver a salir con ellos. Tú actuaste muy mal: les has dado preferencia en tu vida desde que nos conocemos, les has escuchado, aconsejado, orientado, les has contado tus secretos, nuestros secretos. ¿no entiendes que eso es prostituir nuestra relación? ¿cómo crees que se me queda la cara cuando escucho de boca de la mano negra que les estás contando esto o lo otro? De verdad, hay que estar muy ciego para no darse cuenta que están detrás de que tú y yo no volvamos. Pero sabes que eso depende de ti. Cuando a mí me has prohibido hablar con alguien, lo he hecho porque en todo caso he creído en ti. Ahora empieza tú a creer en mí, y date cuenta que la relación con tus amigos será enfermiza de aquí a poco y que acabará desmembrándose ese grupo. Cuando lo haga, no digas que no lo avise con tiempo. Entiende que es un grupo de 1+1+1+1, no un grupo cohesionado. ¿Y vas a dejar una relación por un grupo que es cuestión de tiempo que se desmembre? Otra cosa es el otro grupo que tienes. Pienso que tus amigos de toda la vida se toman algo más en serio la palabra amistad. Son algo manipuladores, porque debes hacer lo que ellos quieren, pero son muy majos. Me he dado cuenta que a lo largo de los años son los únicos que te conocen a la perfección y que saben tratar tus dolencias tanto físicas como psíquicas. Me he quedado alucinado al hablar con Mane profundamente sobre ti y comprobar que de tonto no tiene un pelo, y que te conoce a la perfección. Así da gusto!

Y ellos han actuado mal (vamos, aquí no se salva nadie): primero, me dieron la espalda (todos al unísono), después me dejaron como un perro con sarna, en una esquinita pasando de mí, y lo que es peor, se montaban su fiesta paralela. Tú no te habrás dado cuenta, pero conforme pasen dos o tres fines de semana, a ti te harán lo mismo. En cuanto vea tus amigos que sales con el otro grupo, tela marinera la que se te va a armar. O mejor aún: échate novio, llámese Mario o como quieras, y el pobre muchacho quiera ir contigo al cine: qué ocurre, vas a hacer lo mismo que conmigo? que los sábados o salía con ellos o me jodía? Isma, o reaccionas tú, o nadie lo hará por ti. Las personas cambiamos, quizá a mal, quizá a bien. Yo estoy deseando volver a verte para estrecharte en mis brazos, para regalarte un ramo de flores (y las peanas de los caballeros), para enseñarte un sitio precioso de Madrid que no hemos descubierto ni tú ni yo, para tomarme una pizza contigo en mi casa y hacer el amor, para acabar durmiendo juntos, apoyarte y ayudarte a buscar piso (¿eso lo haría alguno de tus amigos?), enfrentarme con quien haga falta para que seamos felices... lo principal de todo, quiero hacerte feliz, como antes, como siempre. Quiero que olvidemos nuestros errores y que nos demos una oportunidad, un tiempo de estar juntos y de intentar experimentar los cambios.

Si el problema ha sido los amigos, el tiempo lo dirá; si el problema ha sido el piso, el tiempo lo dirá; y si el problema soy yo o tú, también el tiempo lo dirá; por más que le doy vueltas a lo nuestro es lo único que saco en claro. Nos enfadamos por dos cosas, por las terceras personas y por el piso: en primer lugar, las terceras personas para mí han terminado, y tú debes cortar esa relación de dependencia con ellos: que en vez de salir tres fines de semana, sales dos, pues dos, que sólo puedes verles una vez cada mes, pues una vez. Si te das cuenta, ponles a prueba. Pásate varios fines de semana sin verles y sin llamarles y ya verás cómo te tratan a la vuelta... en cambio, Mane, Jose y los demás no son así. Te has podido tirar meses sin hablar con ellos y siguen igual contigo. Así da gusto!

Si el problema ha sido el piso, el tiempo dirá; por lo pronto el hecho de que salgas de tu casa te dará la autonomía suficiente para ser feliz y para maniobrar. Si quieres comer, lo harás, si quieres dormir, lo harás, si quieres ver la TV, lo harás y nadie te obligará. Tus padres deben entenderlo, porque a diferencia de tu hermano, es ley de vida lo que vas a hacer. Debes irte y experimentar la libertad. Si con ello, no ves que eres feliz, vuelves a tu casa y ya está. Prueba unos meses y saldrás animado de la experiencia.

Si el problema somos tú o yo, el tiempo dirá; me da la sensación que lo primero que tengo que cambiar contigo es los arranques que en su momento tuve, y por supuesto que debemos intentar discutir lo menos posible. Me da también la sensación que tú debes dejarte llevar menos por la gente de tu alrededor y que debes dejarte llevar más por mí. Yo nunca coartaré tu libertad. Pero sí puede exigirte explicaciones, y mandarte a la mierda si es necesario. Quiero que estés orgulloso de mí, pero debes comprender que yo también quiero estar orgulloso de ti. Porque el problema es que cuando no has valorado lo suficiente lo que he hecho por ti, yo no puedo mostrarme orgulloso y decir, mira qué novio tengo. Cuando te he pedido más tiempo para mí, siempre me has dicho que te agobiaba; si te das cuenta, el hecho de estar contigo significa coartarse la libertad. Estás en Barcelona disfrutando de tu libertad. Nada ni nadie te impide que hagas lo que quieras, igual que yo lo estoy haciendo en Benidorm, pero debes entender que al tener pareja debes coartarte por ti solo de muchas cosas que te gustan: y lo primero son los amigos. Si eso lo haces tú solito, como yo lo he hecho (dejar plantados a Jorge, Ana, Víctor, Roci, etc...), las cosas habrían o irían mejor... pero el que venga después que yo se encontrará con lo mismo. O lo cambias, o lo cambias.

En cuanto a mi carácter, y especialmente mis celos, no te preocupes: confío ciegamente en ti, y lo que te he hablado al principio, el sueño que me ha hecho mucho daño, no merece la pena. Eres tú el único que la merece y quiero luchar por ello. Te quiero, gordo, te necesito, gordo, te echo de menos, gordo.

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