Blogia
seivivaforever

CARTA PARA MI PITUFO

CARTA PARA MI PITUFO

Hola, mi niño:

En primer lugar, esto quiero que lo leas sólo tú. Que tengas acceso al mismo (recuerda la fecha en que nos conocimos) y que sea para nosotros moneda de cambio y de partida. Quiero que sientas la magia de volver a enamorarte conmigo e intentaré todo lo que esté en mis manos para que así sea. Lucharé por ti. Y espero que tú hagas lo mismo. ¿Te acuerdas cuando te llamaba príncipe pitufo? Esta foto va con todo mi corazón para ti para que recuerdes tan bonitos momentos que pasábamos juntos y que pueden volverse a repetir si tú quieres. No nombraré jamás al pasado. Respetaré, siempre que me lo permitas, todo lo que me pidas. E intentaré cambiar para que sea el novio modelo, el novio detallista, el novio, en definitiva, que te enamoró hace un año y medio.

Como estos días estás en Barcelona, utilizaré esta ocasión para contarte como realmente me siento. Te echo mucho de menos. Te necesito. Y ahora más que nunca. Necesito hacerte brillar en mis mañanas y que seas feliz mirándote en mí. Te haré a partir de ahora, si tú quieres, sentirte orgulloso de mí. Jamás volveré a darte ningún problema con nadie, y menos con tus amigos. Ellos para mí dejaron de existir, bueno, algunos de ellos. Otros sensatamente estoy dispuesto a respetarles.

Algunos de ellos me han demostrado que da gusto. Que están por ti y que son verdaderos amigos. En este viaje que, si quieres, comenzaremos juntos no quiero escatimar en sacrificios. Seré el primero en sacrificarme, el primero en aguantar, el primero en quererte. Y ahora sí, estarás orgulloso de mí. Pero también quiero comentarte algo que he pensado. Al igual que tú necesitas sentirte orgulloso de tu novio, piensa que también debes hacer sentir orgulloso a tu novio de ti. Es decir, que yo pueda alardear de novio, decir estoy orgulloso de ti.

Y por ahora, a menos que la mano negra tenga razón, estoy orgulloso. Te diré en su momento quién es para que sepas. Pero lo importante es lo que te he dicho, que confío en ti. Y confío en ti mal que me pese y mal que les pese. Te quiero y te querré siempre. Por ahora, descansa. Estas pequeñas misivas que te envío por internet quiero que te hagan pensar y quiero también que te hagan decidirte.

Espero que me cuentes qué tal. Qué tal está Isaac. Y qué tal tus tesoros. Lo principal es eso. Quiero que seas feliz y que, si tú quieres, me ayudes a pasar toda mi vida contigo. Hasta pronto, pitufo

0 comentarios